ZonaFreak en MDQ 2009: criticas
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sábado, 14 de noviembre de 2009

crítica Cinco dìas sin Nora, de Mariana Chenillo


Cinco días sin Nora. México. Dir: Mariana Chenillo. Sección Competencia Internacional.

La apuesta mexicana dentro de la competencia internacional es una comedia negra, que dispara contra la mirada religiosa, casi exclusivamente con el foco en el judaismo, lo cual desde el vamos la convierte en incorrecta, algo ni bueno ni malo, pero que suma, sobre todo en el marco de un festival que se realiza en el país con mayor población judía en toda América Latina.

Porque el personaje central de la historia, la señora Nora, se ha clavado un mix de pastillas y alcohol, con el consecuente paso a la inmortalidad que ello supone. Pero dejò todo programado, a saber: un pedido de comida kosher que recala en la casa de su ex marido (quien vive frente a ella) y notas de todo tipo para que la mucama prepare la cena de Pesaj.

El problema llega cuando un rabino se anoticia de que Nora se quitò la vida y a pocas horas de la festividad religiosa, lo cual compone un combo de problemas; el principal, que deberán velar el cuerpo durante unos cinco dìas.

Su no-viudo (gran labor de Fernando Luján), acérrimo enemigo de la ortodoxia, embarra un poco más la cancha y busca alterar todo lo que la mujer había programado: cambia las notitas para la mucama, pide pizza con chorizo para convidar a los presentes, y contrata a una funeraria católica que envía un féretro en forma de cruz, entre otros boicots.

Con este punto de partida que anuncia problemas durante lo que resta del metraje, Mariana Chenillo armó un relato que pese a transcurrir casi íntegramente en un departamento, no pierde en dinamismo, siempre con el aguijón de este hombre que desnuda cuentas pendientes (y bien terrenales).

El film logra incomodar en un comienzo, desde el modo bienpensante, debido a su mirada crítica respecto de una minoría. Sin embargo, y para todo aquel que piense en la industria religiosa como una farsa o, en el mejor de los casos, como una calesita de falacias anquilosadas en el inconsciente colectivo, sin dudas disfrutará los proyectiles que el guerrero nihilista que compone Luján dispara a diestra y siniestra.

No hay mucho más, sin embargo. Un trabajo formalmente correcto, áspero y llevadero a la vez, un film al que quizá le quedan grandes algunos premios que ha logrado (entre ellos el de este mismo festival) pero que no por eso deja de ser una buena opción del cine mexicano.

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--daniel castelo

viernes, 13 de noviembre de 2009

crítica V.O.S., de Cesc Gay


V.O.S. España. Dir: Cesc Gay. Sección Competencia Internacional.

"Versión Original Subtitulada" es el título completo de esta gran contendiente de las otras películas en competencia dentro del festival. Contada en base a la idea de cine dentro del cine, el film cuenta una historia de amor, protagonizada por dos parejas que se ven cruzadas por una narración de ficción, pero como parte de una película que se está filmando. Es decir esta. U otra.

Cesc Gay, que en Argentina ya tiene presentados sus trabajos anteriores Ficción y Krámpack, resuelve de manera más que certera una historia que nació como obra de teatro y que vemos en un excelente traslado a la pantalla grande, con citas cinéfilas y un lenguaje reconocible a la vez que novedoso. En tanto que uno de los nombres mencionados a lo largo del relato, Woody Allen, parece haber sido el padre tácito de la semilla narrativa de la película, entre guiños psicoanalíticos y una mirada tan lúcida como cargada del cinismo propio que en este principio de siglo aún arrastramos de los últimos años del XX.

Bonus Track: La reacción del público fue muy cálida, en parte por la cercanía que logra la historia más allá de su código estrictamente cinéfilo, en parte por la presencia en la sala de su director y una de sus actrices. Seria aspirante a, al menos, Premio del Público.

crìtica Plastic Planet, de Werner Boote


Plastic Planet. Austria. Dir: Werner Boote. Sección Panorama - El estado de las cosas.

Al estilo de trabajos como Supersize Me o de los recientes documentales de Michael Moore, este film del austríacoo Werner Boote pone el ojo y el dedo acusador sobre un sujeto omnipresente e innegable. En este caso, el plástico.

Con estadísticas, entrevistas a científicos, militantes ambientalistas y empresarios del sector (los reacios de turno), el documentalista vienés (cuyo abuelo fue uno de los fundadores de la industria del plàstico) redondea su opus con sentidos cross de derecha que nos dejan tan knock out como convencidos de que esa (en apariencia) inocente botellita de agua mineral que tomamos con la idea de purificarnos, en realidad nos dejará de regalo un rosario de químicos fatales en nuestro organismo.

Contundente y directo, el trabajo apela no solo a datos técnicos (porcentajes de veneno en juguetes tupers o botellas de pvc) sino también a elocuentes informes gráficos, como sacar a la vereda todo lo que una familia tiene de plástico en su casa, o recoger una ínfima cantidad de agua del océano y mostrarnos la enorme cantidad de contaminación que presenta.

Se trata de uno de esos trabajos periodísticos con más peso concreto que cualquier artículo escrito, con la imagen como aliada y la realidad innegable de los datos científicos como prueba irrefutable.

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--daniel castelo

crìtica El hombre de al lado, de M.Cohn & G.Duprat


El hombre de al lado. Argentina. Dir: Mariano Cohn & Gastón Duprat. Sección Competencia Argentina.

El cine de Cohn-Duprat, en términos de ficción, ya tiene su segunda entrega, en lo que, en vista de todo lo saludable que fue El artista, parece apuntar a convertirse en una buena costumbre del panorama local cinematográfico.

Así como en el film anterior la dupla ponía el foco y la ironía (moderada, según ellos mismos) en el mundo del mercado del arte y, sobre todo, en sus personajes, aquí la clave está en las relaciones personales, pero dentro de un pequeño mundo que quizà no le sea tan extraño al anterior.

El hombre de al lado cuenta la crisis que despierta en un hombre (habitante de la majestuosa Casa Curutchet, en La Plata) la llegada de un vecino que abre una ventana precisamente frente a su living, ubicado a poco más de un metro de distancia.

Daniel Aráoz como el vecino prepotente y Rafael Spregelburg como el sofisticado diseñador damnificado entablan así una batalla cotidiana cargada de una tensión constante y creciente, en parte con un link al Sam Peckinpah de Los perros de paja, en parte con un anclaje en el Michael Haneke de Caché.

El film es tenso pero al mismo tiempo una comedia ácida sobre una clase social que se ve invadida por la llegada de uno de "los otros", un forastero de clase, un nuevo rico, uno que no forma parte de la camada y osa poner su cubierto en el plato equivocado. Hay yoga remixada con blackberries, música vanguardista, objetos de diseño incomprables y un tufillo constante a tragedia en puerta, panic button incluído.

Una de las muy buenas opciones argentas del festival, a la vez que una mirada de crítica cool sobre la cooleza propia y ajena. Al mismo tiempo, y como bonus track excluyente, una impagable, imponente performance de Daniel Aráoz, suerte de Bud Spencer flaco y siempre al borde del desborde.

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--daniel castelo

jueves, 12 de noviembre de 2009

crítica Ricky, de Francois Ozon


Ricky. Francia/Italia. Dir: François Ozon.

No es lo mejor del director de la excelente Gotas que caen sobre rocas calientes y la casi perfecta 8 Mujeres, pero bien vale como muestra de un cine que busca la diferenciación desde el toque onírico, desde la originalidad bien entendida.

Ricky remite de manera inevitable al clásico kitsch de 1978 Tobi, el niño con alas, porque sí, porque aquí hay un niño con alas, hijo de una pareja formada por una mujer que vive sola con su hija, y un compañero de trabajo (el siempre correcto Sergi López) que no parece estar del todo convencido con su vocación de sostener una pareja. Pero la vuelta de tuerca tiene que ver con que no se trata de un ángel, sino de un bebé con alas de ave.

No hay explicaciones científicas sobre el fenónemo (imaginate lo que hubiera sido esto en manos de Hollywood) pero sí una exploración sobre los efectos en la familia del niñito.

El film es liviano, sin mayor profundidad sobre la psiquis de los personajes ni momentos de alto vuelo (con perdón de la obviedad), pero el todo termina conformando una película que quizá no supere la calificación de "agradable", pero que al menos evita el papelón, en medio de un tema que bien podría haber derrapado a poco de comenzar.

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--daniel castelo

crítica Antichrist, de Lars von Trier


Antichrist. Suecia/Italia/Polonia/Dinamarca/Francia. Dir: Lars von Trier. Sección Panorama - Autores.

No son pocos los que hace tiempo vienen asegurando (a los gritos, incluso) que el amigo Von Trier debiera haber colgado los botines tras la movida de marketing del Dogma. Algunos, no tantos, confiábamos, hasta ahora, en que el creador de Dancer in the Dark todavía podía sorprender desde un lugar legítimo, consolidar su lugar como autor y, de paso, entregar un gran film.

El caso de Antichrist, una verdadera fiesta de cine bizarro maniqueo, calculador y tremendamente hijo de puta, es todo lo contrario a lo que uno podía desear.

El film comienza con la miserable decisión de estetizar (ralenti incluido) la caída de un bebé desde una ventana. Y lo que sigue es peor.

Prefiero meter el dedo en la torta y decirte que el punto más alto de la catarata shocker de Von Trier es el primer plano de una automutilación de clítoris. Esto como parte del combo autoflagelación culposa por parte de la madre del niño, kit de dolor que incluye los malos momentos que le hace pasar una extraordinaria Charlotte Gainsbourg a nuestro querido Willem Defoe. Mala, mala, mala eres.

En el medio, más de una hora de lamentos nórdicos, en medio de la nada, vacío geográfico que se traslada al guión, en el que abundan los llantos y los diálogos de pretendida relevancia psicológica, como para reforzar que estamos ante un drama y no ante una más de terror quirúrgico.

Pero no. Von Trier desbarranca ante su necesidad de sacudir al espectador como sea, cagándose de manera definitiva en su carrera previa (o profundizando sus costados menos nobles) sometiendo a los actores a un tour de force únicamente concretado para demostrar lo bien que trabaja con los intérpretes a la hora de sacarles emoción y entrega. Y si no preguntale a Bjork.

Y lo peor de todo, sin embargo, llega previo a los créditos finales, cuando una placa nos dice que el despropósito de marras fue un homenaje a Tarkovsky. Hay que ser turro, hay que ser.

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--daniel castelo

miércoles, 11 de noviembre de 2009

crítica Taking Woodstock, de Ang Lee


Taking Woodstock. EE.UU. Dir: Ang Lee. Sección Panorama - Autores.

Para quien escribe, la mención de un film sobre Woodstock dirigido por el hombre que pasó por todos los géneros haciendo las cosas bien, era suficiente garantía. En ese sentido, Taking Woodstock es todo eso y, además, aprovecha para ser una de las grandes películas que la cultura rock tiene para autocelebrarse.

El viejo Lee eligió contarnos una historia sobre el más grande recital de todos los tiempos pero dejando para el fuera de campo lo estrictamente musical. No hay concierto explícito en su film, apenas un lejano sonido de músicos en acción. El relato se centra en lo hecho por la cream del show, desde su parte empresarial hasta, y puntualmente, el joven que aquejado por las deudas familiares y su necesidad de producir un espacio para la cultura, ofrece los terrenos de su pueblo para que el show pueda continuar, o al menos dar inicio.

Tenemos aquí, además de un relato impecable, múltiples referencias a la cultura pop(ular) de los 60s, con el campo de batalla listo para el inevitable enfrentamiento entre sexo, droga, rock and roll y el combo tradición, familia, propiedad. Y por una vez, al menos allá lejos y hace tiempo, ganaron los buenos. Como ganó el tío Ang, con su mirada nacida en Oriente pero nativa por opción en tierras yanquis. El ojo avispado y la cabeza todo lo lúcida como para que la fiesta nos haga sentir, al menos durante dos horas, que las cosas pueden ser (o podrían haber sido) mucho mejores.

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--daniel castelo

Away We Go, de Sam Mendes


Away We Go. EE.UU. Dir: Sam Mendes. Sección Panorama Autores.

Con American Beauty como principal estandarte, la carrera de Sam Mendes parece signada por la necesidad de reforzar su lugar como realizador de peso dentro de cierta vanguardia progre (para los cánones de la industria), de cierta mirada no convencional sobre el american way.

Away We Go podríamos decir que cumple con lo justo pero sin complicaciones, sobre todo por su pertenencia a una estética que continúa lo visto en el film con Kevin Spacey, pero más aún por su elección de una formalidad indie, de mirada ágil y desatada de lo que se supone que debe decirse desde el mainstream.

Una pareja de solteros treintaypico afronta los meses previos a la llegada de su primer hijo con la incertidumbre de quienes no encontraron aún el lugar en el que quieren criar a su vástago. Mamá y papá de ella murieron. Mamá y papá de él viven en su nube de egoismo. Ellos, más por la fuerza que por decisión propia, se lanzan a buscar la tierra soñada o, al menos, un lugar más o menos decente donde recibir al nuevo ser.

Así es que pasan territorios disímiles como Montreal o Phoenix, entre otros, a la par de personajes marcados por la particularidad de no pocas señas de distinto calibre freak.

Mendes retrata este derrotero en clave casi de road movie, a la vez que bien instalada en cada escenario, como si el próximo pudiera ser el definitivo. La cámara acompaña a la pareja de marras pero sin elegir la mera contemplación, siendo una protagonista más en una aventura contada con los elementos justos y necesarios, además de una banda de sonido de guitarra y voz que hace las delicias del oído sensible.

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--daniel castelo

crítica The Revenant, de Douglas Kerry Prior


The Revenant. EE.UU. Dir: Douglas Kerry Prior. Sección Panorama - Hora Cero.

"El reanimado" es un buen trabajo del género de los zombies, pero más por lo que apuesta en cuanto a novedad (un soldado muerto en Irak que despierta en su féretro y se anoticia sobre su condición de vampiro) que por lo que revela desde lo formal-narrativo.

Se trata de un opus bien logrado desde es subgénero de la comedia de horror, con más gags (hay una fuerte deuda con Stuart Gordon) que escenas propias de la herencia de George Romero o Lucio Fulci, aunque claro, las referencias están y en algunos pasajes se hacen notar.

La situación del no-muerto enfrentado a sus posibilidades de vida eterna es lo más subrayable, a lo que ayuda su amigo-compinche, un atorrante que a la primera de cambio le pide que lo incluya en los de su especie y le otorge el "regalo oscuro".

Sangre, alguna que otra víscera por allí, mucho criminal latino y negro, más de una (obvia) referencia a la patria (¿Terror republicano? ¿Ultimos coletazos de la era Bush en el cine independiente yanqui?) y algunos minutos de más conforman este trabajillo que, nobleza obliga, cumple con los fans del género y con la celebratoria asistencia a la sección slasher del festival. Misión cumplida, digamos.

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--daniel castelo

martes, 10 de noviembre de 2009

crítica TL-2 La felicidad es una leyenda urbana


TL-2: La felicidad es una leyenda urbana. Argentina. Dir: Tetsuo Lumiere. Sección Competencia Argentina.

Tetsuo Lumiere es ya un director de culto. Con un solo largometraje previo y una perseverancia militante en el complejo entramado del cine argentino, el hombre llegó a la competencia oficial del festival de Mar del Plata con un trabajo prolijo y uniforme. TL-2 (Tetsuo Lumiere 2, por si hace falta aclarar) relata el derrotero casi autobiográfico de su alterego, quien busca productores para una película que parece nunca poder ser terminada.

El film es, entre otras cosas, la constatación de que su director es quien mejor maneja los códigos, pelos y señales del cine mudo dentro de las fronteras argentinas. La película es en si apócrifamente documental, aunque incluye momentos de ficción al viejo estilo, con los fotogramas por segundo necesarios como para aplicar dentro del formato silente y con un estilo que recala con plena certeza en la slapstick del enorme Buster Keaton. Por otro lado, el bienvenido delirio general de la puesta, sumado a la brillantez de gran parte de los gags y la exactitud del homenaje retro conforman un trabajo imperdible para cualquier cinéfilo atento a los guiños.

Y cuidado con el Tetsuo intérprete, todo un hallazgo hasta ahora no del todo explorado.

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--daniel castelo

crítica The House of the Devil, de Ti West


The House of the Devil. EE.UU. Dir: Ti West. Sección Panorama - Hora Cero.

Atención con este muchacho (29 años, cinco films en su haber, dos en producción) porque se viene con todo.

Se trata de quien hace unos años presentó en este mismo festival la (justamente) ninguneada The Roost, malogrado largo de terror sobre murciélagos fatales. Sin embargo, el hombre parece haber crecido todo lo necesario desde 2005 a la fecha y presenta en MDQ un enorme trabajo de recreación-homenaje, filmado este año pero ubicado estéticamente y formalmente en los ochenta y con múltiples links al género, cuando estuvo en manos de gente como Dario Argento o Lamberto Bava.

El relato nos trae a una joven y bella señorita de jeans (ay, esa moda...) que en busca de dinero para un alquiler, cae como presunta cuidadora de una anciana en el caserón de una pareja que se ausentará durante unas horas.

Claro, todo es mucho más truculento de lo que ella supone (aunque uno, como en aquellos años, se da cuenta de todo con varios minutos de antelación) y la cosa no tardará en volverse fatal y sanguinaria a poco de comenzar.

Decir que se trata de un festín de terror retro es redundante, desde el título se nos anticipa de que va la cosa. Lo cierto es que House of the Devil es toda una celebración del género y eso de por si salda cualquier cuenta pendiente del director, para quien, desde ya, pedimos un cheque en blanco por lo que reste de su carrera.

* * * * 1/2

--daniel castelo

crítica Karaoke, de Chris Chong Chan Fui


Karaoke. Malasia. Dir: Chris Chong Chan Fui. Sección Panorama - Estados Alterados.

Si la idea era fragmentar la narración para presentar una historia de camino incierto y relato náufrago, podríamos decir que la tarea fue cumplida. Pero claro que a fuerza de tirar a la papelera de reciclaje cualquier esperanza de encontrarse con algo más o menos sólido, más o menos bien redondeado. El problema principal de Karaoke no es su concepción casi fronteriza del oficio de contar una historia, tampoco la pobre dirección de actores, o la insoportable levedad del karaoke propiamente dicho, ni mucho menos su estética desdibujada o abandonada. El problema es que haya visto la luz del proyector, sobre todo en un festival en el que el cine oriental no tiene la presencia numérica de otros años.

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--daniel castelo

crítica Nothing Personal, de Urzula Antoniak


Nothing Personal. Holanda/Irlanda. Dir: Urzula Antoniak. Sección Competencia Internacional.

Uno de esos films que no necesitan mayor adhesión si se trata de justificar su pertenencia a la competencia oficial. Una película sobre la soledad, pero también sobre el dolor, la angustia existencial y la necesidad de anular al otro para ser uno mismo.

Sin embargo, los dos únicos personajes de este opus también incluyen entre sus apuntes la búsqueda de algún mínimo momento de felicidad, pese a sus corazas, pese a sus ladridos y sus apagados gritos de desesperación.

Stephen Rea es aquí un hombre solo, alejado del resto del mundo en su casa casi escondida entre el paisaje de las tierras nórdicas. La extraordinaria Lotte Verbeek, por su parte, componen a una mujer que acaba de finalizar un matrimonio (el film da inicio con ella quitándose el anillo carcelero) y emprende un escape hacia adelante, mochila a cuestas y camino a donde la lleve el destino.

Se cruzan, claro. Chocan, por supuesto; su primer contacto físico incluye un golpe y una caida. Pero el intrincado laberinto en el que parecen haber decidido perderse los colocará en situación de ring sentimental, de duelo a muerte pero sin triunfo ni derrota.

Ah. Una de las películas más contundentes y redondas del festival, al menos por lo visto hasta aquí.

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--daniel castelo

crítica Moon, de Duncan Jones


Moon. Gran Bretaña. Dir: Duncan Jones. Sección Panorama - Nuevos Autores.

Y sí, Space Odity de papá David suena como una obviedad certera, porque Duncan Jones es hijo de su majestad Bowie, y la odisea lunar que aquí emprende el gran Sam Rockwell (con experiencia en el rubro; 13 Moons, Galaxy Quest) tiene así más de una conexión con la obra marciana del duke.

Pero más allá de los links de rigor, Moon es un pequeño tratado existencial sobre el futuro, la libre empresa, la miserabilidad y la ética de la ciencia, como para empezar a contar. Además, un gran film de ciencia ficción, con robot-amigo-controlador incluido, como para que los caminos nos conduzcan también al maestro Stanley.

Mr. Jones dirige con pulso firme una epopeya trágica, a bordo de una nave lunar cuyo presunto único piloto cree ser alguien que no es, o sí, o si la hi tech lo deja, lo permite. Y no lo extermina antes de tiempo.

* * * 1/2

--daniel castelo

lunes, 9 de noviembre de 2009

crítica Castaway on the Moon, de Lee Hey-yun



Castaway on the Moon. Corea del Sur. Dir: Lee Hey-yun. Sección Panorama - Sentidos del humor.

El catálogo la presenta como una cruza entre Robinson Crusoe y Jackass, lo cual, sobre todo por la última comparación, poca justicia le hace.

Y es que este film, uno de los pocos de Surcorea en esta edición del festival, es mucho más que eso; es un trabajo sobre la soledad militante, sobre la búsqueda de la diferencia respecto del resto del mundo. El protagonista central, un angustiado yuppie urbano, termina de decidir su suicidio en medio de una charla telefónica con el call center de una empresa prestamista que le anuncia su inminente debacle personal.

La pequeña epopeya de quitarse la vida se ve trunca, y ternmina con el cuerpo de nuestro antihéroe arrastrado hacia una isla... a ¿300? ¿400? metros de la ciudad. Pero él no sabe nadar y por sus breves pedidos de auxilio no obtiene respuesta alguna. Quizá por eso, quizá por su propia necesidad, el sujeto elige clavarse ahí, en esa tierra (no tan) lejana pero aparentemente propia, y sin necesidad de deuda alguna ni credit cards.

En la otra orilla, una atribulada joven posmo vive encerrada en su habitación, y su cuarto no da al jardín, da la gran city y gracias al objetivo de su sony, también a la islita del susodicho. Desde allí, conviviendo con restos de comida, latas de conserva y fotos de la luna, establece una amistad a fuerza de botellas con mensajes y -desde el otro lado- escrituras sobre la arena. El amor, ponele.

Lee Hey-yun se las ingenia para contarnos la historia de un náufrago que nos angustia más que cualquier temporada de Lost porque la solución está ahí nomás, a un par de manotazos sobre el agua. Y quizá la épica esté precisamente en eso, en la búsqueda del aislamiento pese al no tan lejano salvavidas.

La resolución del relato, en este marco, es un elemento más, en comparación con el peso propio de todo lo que sucede durante el resto de film. Y quizá no esté de más, tampoco, decir que es lo de menos.

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--daniel castelo

crítica Vikingo, de José Celestino Campusano


Vikingo. Argentina. Dir: José Celestino Campusano. Sección Competencia Internacional.

El año pasado este mismo director presentó una de las sorpresas del festival (por esa paradójica conjunción de lo errático del resultado final con la buena recepción entre el jurado), Vil romance. Además, el work in progress de Vikingo participó y ganó un estímulo que le permitió finalizar el trabajo que este año también ingresó en competencia oficial.

Lo concreto es que este nuevo trabajo de Campusano es todo aquello que Vil Romance no logró ser: un film sólido, bien contado de principio a fin, con un guión ajustado, con actores bien dirigidos. Además, la historia que se nos cuenta (la relación de un líder motoquero con su familia, su tribu y un outsider que trastoca su cotidianeidad) tiene un interés legítimo que se ve superado incluso por lo efectivo del relato, algo inversamente proporcional a lo que sucedía con su primer opus.

Campusano elige la aspereza para hacer su retrato, opta por un neorealismo bonaerense que mira al refinamiento estético de lejos pero al mismo tiempo apuesta por un estilo propio, sucio y desprolijo (gracias Carpo) pero a la vez concreto y sin innecesaria ampulosidad industrial. Lo suyo es cine independiente a todo o nada. Y aquí el caballero, al que podemos imaginar tan motorizado como su ejército de no-actores sobre ruedas, gana.

Bonus Track: Gran parte del elenco del film presenció la proyección nocturna en el cine teatro Auditorium, en las últimas filas, viendo de lejos lo que suelen vivir de cerca, dejándole la experiencia de la cercanía al resto de la audiencia que, por otra parte, recibió con aplausos y buena perspectiva para el premio del público a esta dura (y gran) historia sobre duros.

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--daniel castelo

crítica L´Horloger de Saint-Paul, de Bertrand Tavernier


L´Horloger de Saint-Paul. Francia. Dir: Bertrand Tavernier. Sección Revisiones y Homenajes.

Asistir a un ¿olvidado? clásico del cine francés y en 35 mm es una oportunidad que no puede dejarse escapar sin caer en la culpa eterna. El interés es inmediato, aflora en cuanto uno descubre el título en el catálogo o la grilla de programación. Allí está el maestro exhibiendo su térnica y su forma de contar un policial distinto, asistido en el cast nada menos que por Philipe Noirte (el relojero) y Jean Rochefort (policía), antagonistas frente al crimen que, se supone, cometió el hijo del hombre de las agujas.

"No soy suizo pero soy relojero", dice el personaje de Noirte en uno de los diálogos centrales del relato. Y quizás por eso, quizás de manera subrayada, es que el film se siente perfecto y sincronizado en cada una de sus escenas. Tavernier pone la cámara allí donde se hace necesario, donde el guión (compartido con otros dos escribas) lo requiere.

Un romance con muchos grises, la política europea pintando todo de un color que va de lo oscuro a lo enceguecedoramente blanco ("los franceses quieren alcaldes de izquierda pero presidentes de derecha") dicen, allá por 1974, seis años después del Mayo de París y tres décadas antes de que la profecía siguiera cumpliéndose.

Cine puro, de artesano, de obsesivo y de resultados indiscutibles.

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--daniel castelo

crítica Old Partner, de Lee Chung-ryoul


Old Partner (Wyonang sory). Corea del Sur. Dir: Lee Chung-ryoul. Sección Panorama - El Estado de las Cosas.

Si uno aununcia el tema central de un film como "la relación entre un hombre y su buey" pueden suceder dos cosas:

1. Que el público huya despavorido a los cinco minutos de comenzado el film.
2. Que el público ni siquiera se acerque a las salas.

Quizás porque estamos en medio de un festival de cine, la proyección de Old Partner (algo así como "viejo socio") fue un relativo éxito, en el sentido de que no solo no ocurrieron fugas masivas, sino que además la historia de un anciano y su moribundo buey resultó más que bienvenida para quienes asistimos a la función en una de las pequeñas pero cómodas salas del Paseo.

El mérito de la dirección está en conmover desde el relato documental pero casi transformarlo en ficción. O mejor, utilizar las herramientas de la ficción para contar una historia real y sin caer en lugares comunes o lacrimógenos momentos a los que las "historias de vida" nos tienen harto acostumbrados.

Lo que sucede finelmente con el animalejo en cuestión es previsible, pero el "mientras tanto" de su dueño (y su sufrida esposa) no. Y ahí también es donde gana este largo.

* * * *--daniel castelo

domingo, 8 de noviembre de 2009

crítica: A Serious Man, de Ethan & Joel Coen


A Serious Man. EE.UU. 2009. Dir. y Guión: Joel & Ethan Coen. Película de Apertura.

El film que abrió oficialmente el 24º festival de Mar del Plata no podría haber estado mejor elegida. Bueno, hablamos de los Coen, de su impronta cinematográfica, de su peso en kilates de fílmico y su influencia en el universo del cine, desde la industria hasta los espíritus indies.

Desde este lugar, resulta tan atormentada como celebrable la historia de Larry Gopnik, un hombre apabullado por su esposa infiel, sus hijos atribulados y el familiar con problemas mentales que duerme en su casa y le ocupa el baño varias horas por día. Todo esto con el plus (casi excluyente) de la sombra de la falacia religiosa, iniciada con una leyenda sobre un rabino inmortal y continuada con los escalones que su hijo transita en la carrera judaica.

Para contar todo esto, los Coen apelan a un nivel de mordacidad al que ni siquiera los mejores Woody Allen o Mel Brooks (al fin y al cabo, dos caballeros respetuosos) habían echado mano.

Una cámara siempre bien colocada, con la impronta border que profesaron siempre y que le ha valido alumnos de la talla de Wes Anderson, acompaña a un guión brillante y unas líneas de diálogo hilarantes hasta el paroxismo.

Los Coen siguen en la ruta y lo hacen con la precisión de (casi) siempre. Bienvenidos a la playa.

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--daniel castelo